El gran pez




         La laguna se batía cerca de sus rodillas y la miraba con recelo: había soñado que un pez enorme vendría. Cogía rápidamente los marishys*, y los depositaba en la cesta. Deseaba terminar, y entregárselos a su mamá, para que terminara de tejer el techo de la casa. Su compañera, hacía lo mismo, pero sin miedo, pues, aunque él se lo dibujó en el lodo, no logró más que la risa de ella: un pez con cuernos.
           El niño con un ojo en el agua, y otro en las tapinas, no se había dado cuenta que toda la hierba recolectada, flotaba en la laguna. Apenado las recogió en silencio, y volvió a entregar su atención al horizonte. Una chicharra pareció advertir la llegada: se quedó mudo. Vio cómo el pez se acercaba, notó su cuerpo marrón, que sacaba sus aletas de vez en cuando, agitando las aguas. Puyando el cielo con sus cuernos.
         Después su compañera lo vio. Cayó sentada mojándose las nalgas. El pez, se deslizó como una culebra que llegó hasta los palafitos. De él, bajaron varios hombres cubiertos con ropas extrañas, y unos marishys que reflejaban la luz del sol. Asustados, nadie salió al encuentro.
      El niño miró cómo esos hombres se pasearon entre los muelles una y otra vez, hablando y riendo. Escucharon decir:
         —Esto es como Venecia… ¡una pequeña Venecia!
         Cuando pudo reaccionar, aún en la orilla, el niño, se acercó a su compañera y le dijo:
         —No mentía. ¡Ese pez es mío!
        Deseó tener una vara más grande para matarlo y con la boca hecha agua, se escabulló entre el monte y el barro, no lograba imaginarse el sabor de ese animal; nadó hasta su casa, con la ilusión de que su padre sí pudiera dar caza a ese pez…       


*Enea: en la lengua indígena añú, hierba acuática.




Ysaías Núñez

Camina lejos

video

 Camina lejos,
a donde la bala de mi tristeza no te alcance,
camina lejos,
y verifica que el reloj traicionero marcha hacia
adelante.

Lleva contigo sandalias tejidas con mis pestañas,
y orbe lleno de materia lìquida, salada, y espesa.
Camina lejos y piérdete entre cactus de carne y hueso,
que no logres escuchar mis pensamientos.
Sumérgete en las nieblas que salen de sus aberturas...
embriágate entre sus olores fermentados.
...que no te alcance el suspiro de la Tierra.

Deshazte del disfraz de tu alma, allà,
desármate, en pieza etéreas; que el viento
se lleve tus tornillos y tuercas.
Pero allá...  

Camina lejos, y si aùn ojos te quedan,
deséchalos a los perros de camino,
a los molinos que ladran,
esperando el hàlito de la sombra.

Y si el pasado aún te tuerce,
entonces..., es porque
caminar lejos no quieres.

 Ysaías Núñez 
Derechos reservados


PD: Este poema es recitado por Marlon Matamoros, un joven hondureño con mucho talento para la música..., y para declamar, a que sí...

La magia de un e-reader...

  

     Parece que desde hace un tiempo para acá no hay un día sin que amanezca con una noticia "buena" sobre la irrupción del E-book al mercado.
    Cuando una librería cae, se hace leña de la misma como una cruel paradoja.
    Yo me pregunto, hasta dónde el libro electrónico puede llegar. No me imagino algún pueblo remoto donde éstos aparatos reinen.  
    Algunos dicen que es una moda, supongo que dijeron lo mismo desde los inicios de los juegos de vídeo y que quizá, como se ha visto con ésta, a través del tiempo se hará su lugar en el mercado. Los juegos de mesa aún se siguen fabricando, y sus consumidores saben que el grado de interacción con los demás participantes es incomparable con el de la pantalla, fría y psicodélica.
     Por otra parte se aplaude el hecho de que se reducirán la deforestación, que las personas alérgicas a los ácaros del polvo puedan leer sin problemas...., pero, ¿a dónde irán las baterías inservibles?
     Sin duda los e-reader aportan magia a la lectura tradicional: sonidos, movimiento, interacción...  pero también sabemos que dicha magia sólo persiste mientras duren las baterías...



Ysaías Núñez

Safe Creative #1008267156255

Coversatorio poético, 23 de abril

En la biblioteca pública de Barcelona, "Julián Temístocle Maza", se llevó a cabo un conversatorio poético, organizado por Nancy Lozano. Sin embargo, como lo mío no es la poesía, me invitaron a que leyese uno de mis relatos.


Gracias, una vez más.



Ysaías Núñez