Sobre distracciones del Siglo XXI

"Las mujeres no deben votar", cosas así se podían leer por allá en el siglo XVIII, es decir, mediados de 1.700, palabras que se siguieron repitiendo hasta 1.830 cuando en las Islas Pitcairn la mujer por primera vez votó, y subsistió en Venezuela hasta 1.946, momento en el cual las venezolanas pudieron sufragar.
Echemos un cálculo rápido, pasaron 116 años para que los políticos y pueblo venezolano de entonces comprendiera que la mujer al igual que el hombre "debía" tener los mismos derechos.
Ahora, ha causado revuelo que personas del mismo sexo se casen, lo mismo que tuvo que causar revuelo hace ciento ochenta y cinco años (1.830-2015) que una mujer decidiera por sí misma por quién votar, y hasta las mismas mujeres tuvieron que escandalizarse, pensado en cómo alguien como ellas, disminuidas desde los tiempos del sol, tuviesen entre manos una "responsabilidad tan importante", cuando a lo sumo, sabían leer.
En la Tierra existen problemas reales por los que en verdad hay que escandalizarse: maltrato animal, esclavitud, esclavitud infantil, prostitución infantil, hambre, terrorismo, racismo, analfabetismo, etnocidio, persecución política, persecución religiosa, genocidio, persecución intelectual, milicia infantil, sed, hambre otra vez.
Y aún así, les molesta que un hombre con otro hombre se case, o que una mujer con otra mujer, como si fuesen ellos los que los van a mantener dicho matrimonio.  En verdad es una tragedia que en estos tiempos las mujeres y hombres "heterosexuales" sigan creyendo que esto los hace más que los demás. Me pregunto cuántos siglos tendrán que pasar para que estos seres dejen de sentirse deidades para darle paso a lo humano y comenzar a estar en contra de lo que en verdad hay que repudiar. Distracciones, solo eso.